martes, 14 de junio de 2011

Cánones de belleza en la Edad Media




La vida en la Edad Media se centraba en la intervención de Dios, y se consideraba bello todo lo que fuera creación divina. La belleza física era una cualidad que se marchitaba con el tiempo, pero la belleza espiritual no se marchitaba, sino que permanecía en el interior de las personas y eran cualidades como: la bondad, el amor, la simpatía  la castidad, etc. 

La fe y la moralidad cristianas impusieron un recato en las vestimentas y la práctica del maquillaje, que se consideraba contrario a la moral cristiana en cuanto que desfiguraba lo que Dios había creado, lo que contrasta con el uso de maquillajes excesivos utilizados en épocas anteriores como la egipcia.


El cristianismo aplico una censura al representar cuerpos desnudos en el arte al máximo para quitarles cualquier matiz de sexualidad. El ideal de belleza de aquella época  ha sido representado muchas veces en pinturas. La mujer del medioevo mostraba:


  • Blancura en la piel (representaba la pureza de la dama)
  • Larga cabellera rubia
  • Ojos pequeños pero risueños
  • Nariz pequeña
  • Labios pequeños y rosados
  • Caderas estrechas
  • Manos blancas y delgadas
  • Senos pequeños

En cuanto a los hombres, la descripción responde a la de un caballero con armadura, alto y delgado, fuerte y vigoroso, esbelto; pecho y hombros anchos; piernas largas y rectas como señal de elegancia y porte; manos grandes y generosas como símbolo de habilidad con la espada y de masculinidad.




Los cuervos de la torre de Londres

La leyenda de los cuervos de la Torre de Londres


La Torre de Londres es una de las instalaciones más imponentes de cuantas puedes visitarse en la capital inglesa y si uno acude a la ciudad no puede renunciar a esta visita, aunque sea para disfrutar de las vistas del puente de Londres. 


Además de su arquitectura, los siglos de historia que han pasado por sus muros hacen que la Torre albergue numerosas leyendas e historias oscuras que no se han esclarecido. Una de las más curiosas es la que durante años y años se ha transmitido y que tiene que ver con los seis cuervos que se alojan en el jardín de la Torre Blanca. Cuando uno los ve por primera vez le llama la atención lo bien alimentados que están, al menos con los que se suelen encontrar en otros lugares del mundo. Y no es para menos, de ello depende todo un país.

Fue en el siglo XVIII cuando comenzó la historia de estos peculiares animales. Desde entonces se les empezó a alimentar con carne y una jarra de cerveza diaria. El objetivo de esta peculiar dieta, todo un lujo para aquella época, no era otro que el de mantener bien alimentadas, al tiempo que contentas, a estas aves. Y es que, según cuenta la leyenda, son ellos los que mantienen en pie la Torre Blanca y, en el momento en que desaparezcan, el edificio se caerá como metáfora de lo que ocurrirá con la monarquía británica. Aunque no se ha comprobado si esta teoría es cierta o no, la Torre sobrevivió al espectacular incendio de 1666 que asoló la ciudad.



Ante esta amenaza no es de extrañar que sean cuidados con gran esmero y que, incluso, los beefeaters les corten las alas para que ni siquiera intenten volar lejos de la torre y pongan en peligro su sistema político. Además, se han convertido en un símbolo del país ya que, los seis cuervos que habitan actualmente allí han sido bautizados. Se trata de Munin, Branwen, Thor, Hugine, Baldrick y Gwyllum.
Las condiciones que rigen su mantenimiento en la Torre de Londres están determinadas por un decreto real, que firmó , dado el miedo que tenía a que acabara cumpliéndose la profecía. No parece ser el único ya que, hace unos años, cuando se propagó la gripe aviar en el Reino Unido, los ejemplares que había en la Torre fueron vacunados para evitar que enfermaran. Los cuervos tienen una vida media de 25 años, no son inmortales, así que una vez que mueren son sustituidos por nuevos ejemplares salvajes. El problema sería que todos fallecieran al mismo tiempo y pudiera llegar a comprobarse si es cierto lo que dice la profecía.

La caída y muerte de Ana Bolena (parte 1)

El trágico aborto de la reina Ana


Escena de The Tudors

El interés del rey por Jane Seymour podía estar intensificándose, pero su segunda esposa estaba embarazada, y ese acontecimiento por el que esperaba la nación —el nacimiento de un hijo varón— al parecer entro en juego una vez más. 
El 29 de enero la reina Ana abortó. Era "un bebé varón", de algo más de tres meses. En ese momento, según el relato contemporáneo, la reina Ana estaba histérica por la decepción, y sin duda por la aprensión. El rey acababa de tener una caída en una justa que lo había dejado inconsciente dos horas. La reina estalló diciendo que esa desagradable conmoción había causado el aborto, tan grande era su amor por él. El alegato y las excusas cayeron en oídos igualmente sordos. Se supone que el rey comentó "de muy mal humor" que, cuando la reina se hubiera levantado de su lecho de enfermedad, "iré a hablar con vos". Pero una parte más ominosa de la misma historia tenía que ver con la exclamación del rey: "Veo que Dios no desea darme hijos varones". 

Si el rey Enrique realmente encaró el aborto de su esposa con tal falta de simpatía no podemos saberlo con seguridad; pero que invocara la voluntad de Dios resulta más que plausible, dada la conocida tendencia del rey a interpretar sus propios infortunios a la luz de la divina desaprobación. 

La señorita Seymour


Jane Seymour, escena de The Tudors


Chapuys se enteró de que fue la noticia de los obsequios que el rey había dado recientemente a la "señorita Seymour" lo que causó el aborto de Ana. Según una historia de una fecha posterior, la reina Ana encontró a la señorita Seymour sentada sobre el regazo de su esposo; "reprochando" eso al rey, la reina Ana culpó de su aborto a ese desagradable descubrimiento. Se decía que había habido "muchos arañazos y golpes entre la reina y su doncella". 


Jane Seymour

Ana Bolena

A diferencia de lo que ocurre con las invocaciones de la voluntad divina por parte del rey, no hay pruebas contemporáneas de que se dieras incidentes tan violentos; el carácter de Jane Seymour que se describe en 1536 es por el contrario casto, casi gazmoño. Como veremos, hay buenas razones para creer que el rey encontró en esa misma castidad una fuente de atracción, al igual que antes se había vuelto hacia la encantadora Ana Bolena desde la virtuosa Catalina.

Chapuys la describía como "de estatura media y no gran belleza". Su rasgo más distintivo era su famosa tez "blanca pura". Según Holbein tenía una gran nariz y una boca firme con los labios ligeramente apretados, pero la cara de grata forma oval con la alta frente entonces tan apreciada. En conjunto, si Ana Bolena transmite la fascinación de lo nuevo, Jane Seymour posee un aire digno de algo estólido que recuerda apropiadamente a las consortes medievales inglesas. 
No sabemos con seguridad la fecha en que empezaron a proyectar reemplazar a Ana Bolena por Jane Seymour los enemigos políticos de Ana (y de su familia). Obviamente, nada podía avanzar mucho mientras Ana estuviera embarazada, pero después de su aborto los acontecimientos se precipitaron, lo que sugiere que la noticia del embarazo real había interrumpido temporalmente la trama ya preparada.

Los complots contra la reina
Entretanto, la facción antibolena de la corte inglesa apoyaba la causa de Jane Seymour para que tuviera su propia cama grande ricamente ornamentada, que en ese caso el rey compartiría. 

En esa primavera de 1536, la corte inglesa era un lugar lleno de rumores de ascenso y de caída. Esa reina, a diferencia de su predecesora, nunca había podido construirse una base de poder, aparte de sus propios parientes (al menos uno de los cuales, el duque de Norfolk, sentía una fuerte antipatía por ella y no compartía sus ideas religiosas), mientras que por temperamento prefería desafiar antes que calmar. 


Thomas Howard, tercer duque de Norfolk



Sir Nicholas Carew

Formaban ya parte de esa facción no sólo los grandes como lord Montagu, que encabezaba la familia semirreal de los De la Pole, y los Exeter, sino también importantes miembros de la casa real, celosos de los Bolena. Sir Nicholas Carew, por ejemplo, el Maestro del Caballo, un hombre aproximadamente de la misma edad que el rey Enrique.

La alianza Imperial 


Carlos V

A los embrollos de la política inglesa y de sus luchas internas se sumaban ahora las presiones internacionales. Si debía haber un acuerdo entre España e Inglaterra entonces el emperador debía tragarse como fuera el insulto a España que representaba el trato dado a su tía. La muerte de Catalina, seguida por los rumores de que "la concubina" podía ser a su vez reemplazada, creaban una atmósfera en general favorable a un acuerdo. Si bien las demandas públicas del emperador en el sentido de que el rey Enrique reconociera una vez más la autoridad de Roma eran poco realistas, puesto que el rey Enrique seguía recibiendo los abundantes beneficios de la ex Iglesia católica en Inglaterra. 


Thomas Cromwell

Chapuys le aseguro a Cromwell que "el mundo nunca reconocería a Ana como esposa verdadera de Enrique pero que tal vez aceptaría a otra dama". El mismo Cromwell estaba consciente de que mientras Ana portara la corona de Inglaterra, la alianza con el emperador sería inestable. 

Caída inminente                                                                          La reina Ana era impotente. Sólo cabe sentir simpatía por la desesperada mujer. Después de todo, ¿qué crimen había cometido? (aparte de no alumbrar a un hijo varón). De modo que observaba cómo se deslizaba su destino alejándose de ella en medio de los espléndidos rituales de la corte: rituales que ella sabía muy bien cómo interpretar. En marzo se había informado de su "intensa ira" por el asunto amoroso del rey. 




Escena de The Tudors

El 23 de abril, una ceremonia constituyo el primer signo exterior de la revolución interna que se estaba produciendo. Sir Nicholas Carew fue nombrado candidato para la Orden de la Jarretera en lugar del hermano de la reina, George, vizconde de Rochford, que en general se esperaba que recibiera ese honor. Tales nombramientos eran valorados como una indicación pública del favor real. Todo el mundo sabía que Carew estaba "asesorando" a Jane Seymour. En privado, el 24 de abril, instigado por Cromwell, el rey Enrique firmó un documento crucial en el que nombraba al lord canciller Audley, a algunos jueces y a varios nobles, entre otros el tío de la reina, Norfolk, y el padre, para que investigaran ciertas actividades sin especificar que podían implicar traición. 

Intentos de reconciliación 


El rey Enrique y el embajador Chapuys en The Tudors

Ahora recurrió a métodos más suaves. Chapuys había declinado ir a la corte cuando la reina se encontraba allí y saludarla con el beso formal que correspondía a un embajador. Pero cuando, el mismo día en que los Seymour se instalaron en Greenwich, asistió a misa en la corte, la reina lo trató con mucha cortesía: "Porque cuando yo estaba detrás de la puerta por la cual entró ella, se dio la vuelta, sólo para hacerme una reverencia". Pero Chapuys, un sofisticado cortesano que entendía aquel lenguaje, respondió con la mayor frialdad. 


María Tudor respondiendo a Ana Bolena, escena de The Tudors

Aún más patéticos —en el sentido de que estaban condenados al fracaso— fueron los intentos de último minuto de la reina por establecer una relación más amistosa con su hijastra María, de los que informo Chapuys. Comprensiblemente, lady María no estaba dispuesta a ceder entonces y reconocer, como ella misma expresó, "a ninguna otra reina" salvo su difunta madre. 

Mark Smeaton es arrestado



En consecuencia, Mark Smeaton, el músico y "diestro bailarín" de la cámara del rey, fue alejado de la corte en Greenwich y arrestado el domingo 30 de abril. Posiblemente fuese torturado. No era noble para merecer un trato considerado, sino un joven de origen humilde (tal vez flamenco, su apellido pudo haber sido originalmente Smet o Smedt). Smeaton no contaba con otro sustento salvo su talento musical —las cuentas reales muestran pagos por sus camisas, medias y zapatos, y "gorras" desde 1529—; eso, y el hecho de que por consenso general era "un hombre muy apuesto". Si la historia de una cuerda anudada alrededor de su cabeza y apretada con un garrote es improbable, hubo otra historia "de que fue primero penosamente atormentado". Pero en todo caso, aquel joven asustado tenía pocas probabilidades contra el poder del Estado. Mark Smeaton hizo una confesión. 


Bibliografia                                                                                                        Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.

Kate Middleton, ¿descendiente de los Bolena?

kate-middleton


La futura (actual) Princesa de Gales y la última que ostentó ese título como consorte comparten un pasado del que no siempre se hace gala. Descienden del Rey Enrique VIII por su amante María Bolena, quien compartió el lecho del Rey antes de que su hermana Ana Bolena se hiciera con el control del mismo. Y del trono.

Kate Middleton y Diana tienen probada su descendencia de sir Thomas Leighton y su mujer, Elizabeth Knollys. Pero lo relevante es que Elizabeth Knollys era la nieta de María Bolena. Los historiadores aseguran que la hija mayor de ésta, Catalina, nacida en 1524, en el momento de la pasión del Rey y María Bolena, era hija de Enrique VIII. Hasta el embajador del Sacro Imperio Romano lo informó así al Emperador en el momento de su alumbramiento. La tortuosa relación de María Bolena con el Rey está descrita en la obra The Other Boleyn Girl de Philippa Gregory en la que se basó la película Las hermanas Bolena interpretada por Scarlett Johansson en el papel de María, Natalie Portman en el de la Reina Ana y Eric Bana como Enrique VIII.


Durante siglos no se hizo esfuerzos por resaltar los vínculos de los descendientes de sir Thomas Leighton con la dinastía Tudor, porque el propio Enrique VIII se ocupó de asesinar a la mayor parte de sus parientes y para finales del siglo XVI apenas quedaba ninguno vivo. ¿Puede eso ser prueba de que Catalina no era en realidad hija del Rey? No. Tanto ella como su hermano Enrique, nacido en 1526, estaban excluidos de la sucesión por ser bastardos y hay pruebas del favor real del que disfrutaron, muy superior al que les correspondería si sólo fuesen sobrinos de la Reina Ana.

María Bolena

Así, tras el nacimiento de Catalina, su padre legal, William Carey, que era un cortesano, fue ennoblecido y sus ingresos duplicados y el padre de María, Tomás Bolena, fue creado vizconde de Rochford al año siguiente. Con el nacimiento de Enrique, el segundo hijo de María Bolena, los beneficios fueron mayores.
Tras ser decapitada la Reina Ana, Catalina y su hermano, Enrique, fueron los únicos miembros de la familia Bolena que no perdieron el favor de Rey. En 1539 ella fue nombrada dama de honor de la Reina Ana de Cléveris, la cuarta esposa de Enrique VIII. Y cuando Catalina se casó en 1540 con Francis Knollys, el Rey actuó como un buen padre y dio a su hija una generosa dote con forma de cargos para el marido de su hija, así como la casa solariega de Rotherfield Grey en Oxfordshire.
La filiación de los hijos de María Bolena es evidente. Enrique está enterrado en la abadía de Westminster y su gran mausoleo, de doce metros de altura, fue pagado por su hermana, la Reina Isabel y luce un gran escudo heráldico que reafirma su ascendencia real. Y la hermana de ambos, Catalina, tuvo al morir un funeral casi de Estado, pagado por la Corona. El protocolo de su funeral está archivado en la abadía de Westminster junto a los de Enrique III, Enrique IV y otros Reyes. Y, como su hermano Enrique, Catalina Knollys está enterrada en Westminster donde este viernes su descendiente contrae un matrimonio destinado a hacerla la Reina Catalina de Inglaterra.




FUENTE: http://www.revistaprotocolo.es/gente/gente/5850-kate-middleton-podria-descender-de-enrique-viii-y-de-su-amante-maria-bolena.html

lunes, 13 de junio de 2011

¿Ana bolena estaba embarazada al momento de su ejecucion?

Según una carta enviada por Enrique VIII a sus embajadores de Roma y París en la que escribía "parece que Dios nos va a enviar un heredero varón", la pareja esperaba un hijo. Cromwell presentó al rey pruebas de que la reina había seducido al músico Mark Smeaton y a otros miembros de la corte, incluido su propio hermano. Incluso afirmo que Ana había tramado un regicidio con la intención de casarse con alguno de sus amantes y quedar como regente.



                                                    

Con tales pruebas, Enrique pudo haber dudado de la paternidad del bebé. Si permitía que ese vástago naciera, estaría arriesgando la sucesión. Ana ya estaba condenada pero su embarazo la hubiera salvado de la muerte, o por lo menos hubiese sido retrasada.  

Un rey que condenaba a un bebe inocente tampoco era bien visto. Puede que sea por eso que varios documentos del proceso de Ana se destruyeron. Y se cree que Ana tampoco fue revisada por una matrona, como habitualmente se hacía. 
Además, un nuevo embarazo hubiera sido un obstáculo para un acercamiento entre Enrique VIII y Carlos V. Inglaterra necesitaba una alianza con el emperador, y Ana no era bien aceptada entre la familia real española.  El que Ana recuperara el favor del rey no era solo un peligro para la carrera de Cromwell, sino para su propia vida, ya que había sido cómplice en la relación de Enrique VIII con Jane Seymour.
Ana tampoco hablo acerca de su estado durante su encierro en la Torre, pero tampoco menciono a Isabel. Debió haber pensado que era inútil tratar de provocar compasión en su esposo. 


Greensleeves


Greensleeves es una canción del folklore ingles. Según la leyenda, fue compuesta por Enrique VIII para su futura reina consorte, Ana Bolena, la cual rechazaba sus intentos de seducción. Existen dudas acerca de si es Ana Bolena a quien se le dedico esta letra. Hay muchas versiones de la letra, que son como el lamento de un amante.





Alas, my love, you do me wrong
To cast me out discourteously,
For I have loved you for so long,
Delighting in your company.

        Greensleeves was all my joy
Greensleeves was my delight,
Greensleeves was my heart of gold,
And who but my lady greensleeves.
Your vows you've broken, like my heart,
Oh, why did you so enrapture me?
Now I remain in a world apart
But my heart remains in captivity.
(Estribillo)
I have been ready at your hand,
To grant whatever you would crave,
I have both wagered life and land,
Your love and good-will for to have.
(Estribillo)
If you intend thus to disdain,
It does the more enrapture me,
And even so, I still remain
A lover in captivity.
(Estribillo)
My men were clothed all in green,
And they did ever wait on thee;
All this was gallant to be seen,
And yet thou wouldst not love me.
(Estribillo)
Thou couldst desire no earthly thing,
but still thou hadst it readily.
Thy music still to play and sing;
And yet thou wouldst not love me.
(Estribillo)
Well, I will pray to God on high,
that thou my constancy mayst see,
And that yet once before I die,
Thou wilt vouchsafe to love me.
(Estribillo)
Ah, Greensleeves, now farewell, adieu,
To God I pray to prosper thee,
For I am still thy lover true,
Come once again and love me.

Esta es una version de Greensleeves:





esta es otra:

Cartas de amor entre Enrique VIII y Ana Bolena

En 1525, Enrique, de 34 años, conoció a Ana Bolena, de 21 años, una de las damas de compañía de su esposa, Catalina de Aragón. No consiguió convertirla en su amante como a  tantas otras, entre ellas la propia hermana mayor de Ana, María, a quienes había terminado abandonando al poco tiempo. Ana no quería seguir su camino, y se negó a entregarse al rey a menos que la convirtiera en su esposa.

Enrique VIII


Mi señora y mi amiga:

Mi corazón y yo nos rendimos en vuestras manos y suplicamos que nos encomienden a vuestra gentileza, y que a causa de la ausencia vuestro afecto no disminuya hacia nosotros, porque eso aumentaría nuestro dolor, lo que sería una gran pena, puesto que la ausencia ya da el suficiente, mucho más del que nunca pensé que se podría sentir. Esto trae a mi mente un hecho de la astronomía, el de que cuanto más lejos se encuentran los polos del Sol, no obstante, más abrasador es el calor. Lo mismo ocurre con nuestro amor: la ausencia ha puesto distancia entre nosotros; sin embargo, el fervor aumenta, al menos por mi parte. Espero lo mismo de vos, asegurándoos que en mi caso la angustia de la ausencia es tan grande que sería intolerable si no fuera por la firme esperanza que tengo en vuestro afecto imperecedero por mí. Para recordároslo y porque no puedo estar en persona en vuestra presencia, os envío la cosa que se aproxima lo máximo posible, es decir, mi retrato, y el objeto, que ya conocéis, dispuesto en un brazalete, deseando estar en su lugar cuando os plazca. De la mano de vuestro sirviente y amigo,


E. R.


Ana Bolena

Señor
Corresponde solamente a la augusta mente de un gran rey, a quien la naturaleza ha dado un corazón lleno de generosidad hacia mi sexo, compensar con favores tan extraordinarios una conversación ingenua y corta con una muchacha. Inagotable como es el tesoro de generosidad de su majestad, le ruego considerar que pueda no ser suficiente para su generosidad; porque, si usted recompensa tan leve conversación por regalos tan grandes, ¿qué podrá usted hacer por los que están listos consagrar su obediencia entera a sus deseos? Cuán grandes pueden ser los obsequios que he recibido, y la alegría que siento por ser amada por un rey a quien adoro, y a quien con placer sacrificaría mi corazón. Si la fortuna lo ha hecho digno de ofrecerlo, estaré infinitamente agradecida. El mandato de dama de honor de la reina me induce a pensar que su majestad tiene cierta estima por mí, y puesto que mi ocupación me da medios de verle frecuentemente, podré asegurarle por mis propios labios (lo cual haré en la primera oportunidad) que soy la más atenta y obediente sierva de su majestad, sin ninguna reserva


Ana Bolena


viernes, 10 de junio de 2011

Algunas interpretaciones de Ana Bolena



Genevieve Bujold interpreta a Ana Bolena en " Ana de los Mil Dias". No es la típica arpía que siempre nos presentan. Es dulce y enamoradiza, pero una mujer de carácter. La relación que tiene con el rey pasa del odio al amor, y posteriormente, del amor al odio. En un principio, Ana se convierte en la obsesión de Enrique VIII, el cual no acepta a ninguna otra mujer que no sea ella. Continua enamorado de ella, pese a su rechazo. Sin embargo, después de seis años de esfuerzo por conseguir la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragon, Ana reconoce amar al rey. Como madre, es cariñosa y esta orgullosa de su hija, pese a que es mujer. Enrique ordena la ejecución de su esposa, la mujer por la cual hubiese entregado su reino. 



Natalie Portman interpreta a Ana Bolena en la pelicula "The Other Boleyn Girl". Este personaje en mi opinión  es el menos apegado a la verdadera Ana Bolena. Mientras el verdadero Enrique VIII tenia agobiada a Ana con atenciones y cartas amorosas, en esta película, parece que el rey ha sido obligado a casarse con Ana. No reflejan casi ninguna cualidad de Ana, resaltando sus defectos. No vemos a la Ana Bolena inteligente, interesada en el arte, influenciada por la celebre Margarita de Angulema. Demuestra decepción ante el nacimiento de una niña. También, después de abortar, se le ocurre la idea de que si no puede tener un hijo del rey, tendrá que ser de otro hombre, así que se lo propone a su propio hermano. Incluso algunos historiadores han sugerido que Henry Percy pudo haber sido el verdadero amor de Ana Bolena, pero en esta cinta cinematográfica se da a entender que Ana se caso más bien por despecho. Historicamente, Maria Bolena era la mayor de las hermanas, y realmente, Ana no fue enviada a Francia como consecuencia de un castigo, sino para completar sus estudios (que por cierto fue a temprana edad) 


Natalie Dormer interpreta a Ana Bolena en la serie de showtime "The Tudors". Esta interpretación es una de mis favoritas. Aunque la sensualidad puede resultar exagerada, posee la esencia de una mujer como Ana. Aunque hay un detalle que no debieron olvidar, y es que Ana era muy adepta del tocado francés (en forma de media luna) mientras que en la serie solo la utiliza una vez. Como madre es muy cariñosa. Ana Bolena es una joven dulce y carismática pero algo rencorosa y de carácter fuerte y vivaz. En un principio, su principal objetivo al seducir al rey es su beneficio personal y el de su familia, sin embargo, conforme pasa el tiempo, termina enamorándose de quien en el futuro ordenaría su ejecución.  


Dorothy Tutin en la mini serie "Las seis esposas de Enrique VIII". Me gusto la interpretación de esta actriz, resalto bastante bien el carácter de Ana Bolena. También refleja a una persona risueña, vivaz y un poco burlesca. Sin embargo, aquí reflejan bien el hecho de que un detonante en la caída de Ana Bolena fue su carácter, Enrique ya era viejo y anhelaba una esposa dócil, no le gustaba discutir con su reina como sucedía con Ana.  En uno de los capítulos, Enrique manifiesta que la vejez comienza a pesarle, aunque Ana parece rebozar de animo.  Lamentablemente, en su matrimonio, Ana le recuerda su amor a Enrique, pero este parece estar solo interesado en el hecho de que su esposa le de un hijo varón. 


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