domingo, 8 de diciembre de 2013

Una rosa sin espinas (Jean Plaidy)

Contraportada:
Enrique VIII ha repudiado públicamente a su poco agraciada esposa Ana de Cleves, y muy pronto se siente atraído por el delicado encanto de la joven Catalina Howard quien, una vez convertida en reina de Inglaterra, es chantajeada por aquellos que conocen sus secretos.


La juventud de la reina la traiciona y sus juguetones coqueteos con Thomas Culpeper terminan por enfrentarla a la furia del rey. Víctimas  de su belleza, prisionera de un desdichado pasado, al igual que su prima Ana Bolena, su destino la dirige a la temida Torre de Londres.




Esta es la tercera entrega de la serie Las reina Tudor, centrada en la quinta esposa de Enrique VIII. Catalina Howard, a diferencia de su prima Ana, no es una mujer inteligente. Su educación fue supervisada flojamente por su abuela, algo que no se compara con la formación de su prima en el extranjero. La novela empieza igual que en La dama de la Torre. La reina Catalina esta apresada, junto con Jane Parker, y su mente viaja al momento donde su vida cambio.

Catalina fue una niña que creció en el hogar de un Howard empobrecido. Se da a entender que fue en ese entonces cuando conoció por primera vez a Thomas Culpeper. Tiempo después, la anciana duquesa de Norfolk visita a su hijastro. Se fija en Catalina, a la cual encuentra con cierto parecido a Ana Bolena. La duquesa viuda se pavonea de su encumbrada nieta (Ana). Aunque claro que la ilusión se le desvanece cuando es decapitada. La anciana duquesa se lleva a Catalina a su casa, donde la pone al cuidado de una servidumbre irresponsable.

Es más corto que La dama de la Torre y un poco más fluido, aunque contiene los mismos errores que el anterior. No presenta nada nuevo. Tenemos a una Catalina bondadosa e ingenua, pero estúpida como quiera que haya sido. El fuerte de Jean Plaidy no es la narración en primera persona, y eso lo comprobé al leer otro libro de ella acerca de Isabel la Católica donde escribe en tercera persona. Nuevamente, este libro es muy repetitivo. Yo sé que Catalina es una Howard y que en ese entonces su familia se daba mucha importancia por sus raíces, pero creo que no era necesario repetir a cada rato la historia de los Howard y como es que ascendieron. También se repite mucho la escasa educación que recibió la protagonista, como si se quisiera justificar las tonterías de Catalina.

A cada rato leerán que se describe a Catalina "como algo más que belleza", aunque terminaras de leer el libro sin comprender cual era ese atractivo. Otro aspecto de este libro es que se le dedican muchas paginas a su infancia y pocas a su relación con el rey antes del matrimonio. La trama de su niñez roba tanto espacio que, cuando llegamos al capítulo en el que Enrique conoce a Catalina, parece el enamoramiento se dio de la noche a la mañana. 


Conclusión
La ventaja de este libro es que es fácil de leer. Tiene algunos pasajes entretenidos y es bueno para un público que empieza con la ficción histórica. Las novelas de Jean Plaidy tienen algo de inocencia, en el sentido de que no incluyen detalles lascivos. Por cierto, si alguien conoce el retrato de la portada del libro, lo agradecería mucho.


Y este, siendo menos pesado que el otro libro (la dama de la Torre): 6

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