jueves, 29 de septiembre de 2016

Orgullo y Prejuicio: los Bourgh

Los Bourgh viven en Rosings Park, una mansión moderna y situada en una elevación del terreno. Se sabe que la familia tiene patronato sobre la parroquia de Hunsford.


Sir Lewis de Bourgh es el difunto esposo de lady Catherine y padre de Anne. Su esposa es hija de un conde. En la obra, su viuda comenta que no ve motivos para legar las posesiones fuera de la línea femenina y que en la familia de su esposo no se hizo así. 



Lady Catherine de Bourgh, de soltera Fitzwilliam, es hija de un conde. Es hermana de lady Anne Darcy, por lo tanto, tía de Darcy y Georgiana. Tiene mucho interés en sus sobrinos, el coronel Fitzwilliam y Darcy, pero especialmente en éste último, pues desea que su hija se case con él. Es descrita como una mujer alta y corpulenta, de rasgos pronunciados que debieron haber sido hermosos en su juventud. Tiene aires de suficiencia y un tono de voz bastante autoritario. Es adulada en demasía por el señor Collins, algo que lady Catherine parece disfrutar. Otra característica del personaje, es que puede llegar a ser impertinente y autoritaria. Se puede notar que le encanta dar consejos.


Casi al final de la historia tiene un altercado con Elizabeth al llegarle noticias de que la señorita Bennet esta comprometida con Darcy. Le espeta a Elizabeth que esta enterada de la fuga de Lydia. Al final, se enfurece tanto por la boda de su sobrino que las relaciones entre ellos cesaron por un tiempo, pero después decide visitarlos en Pemberley.



Anne de Bourgh es hija de sir Lewis y lady Catherine. Se desconoce su edad, aunque se puede suponer que pertenece a la generación de Darcy y Elizabeth. Es heredera de Rosings Park y de otras extensas propiedades. Es una mujer enfermiza, pálida, pequeña y delgada. Elizabeth comenta que parece malhumorada. No se parece en nada a su madre, siendo una mujer poco atractiva. Sus facciones, aunque no feas, eran insignificantes. Casi no habla ni convive con mujeres de su edad. Siempre esta acompañada por la señora Jenkinson y no ha sido presentada en sociedad. No tiene ninguna diálogo, por lo que puede asumirse que es una chica complemente controlada por su madre. 


–Es realmente una joven encantadora. La misma lady Catherine dice que, haciendo honor a la verdad, en cuanto a belleza se refiere, supera con mucho a las más hermosas de su sexo; porque hay en sus facciones ese algo que revela en una mujer su distinguida cuna. Por desgracia es de constitución enfermiza, lo cual le ha impedido progresar en ciertos aspectos de su educación que, a no ser por eso, serían muy notables, según me ha informado la señora que dirigió su enseñanza y que aún vive con ellas. Pero es muy amable y a menudo tiene la bondad de pasar por mi humilde residencia con su pequeño faetón y sus jacas.
Descripción del señor Collins acerca de Anne

Orgullo y Prejuicio: los Darcy



Los Darcy son terratenientes con extensas posesiones en Derbyshire. En la novela son descritos como una familia respetable, honorable y antigua, aunque sin título. Poseen una fortuna espléndida. Su hogar ancestral es Pemberley, en Derbyshire. La mansión era administrada por el padre de Wickham y la actual ama de llaves es la señora Reynolds. 



El señor Darcy (padre) era poseedor de una gran fortuna, pero sin pertenecer a la nobleza. Es descrito como una excelente persona y generoso con los pobres. En el libro dice que se hizo cargo de Wickham cuando el padre de éste falleció. Este punto es importante en la trama, pues es esa cuestión lo que provoca la mala imagen que se forma Lizzy acerca de Darcy. Por lo que se narra en la novela, podría ser que el padre tenía una personalidad muy parecida a la de Fitzwilliam.



Lady Anne Darcy, es madre de Fitzwiliam y Georgiana Darcy. Es hermana de lady Catherine. No se menciona mucho en la novela. 




Fitzwilliam Darcy es el protagonista masculino de esta obra. Debe tener 25 o 26 años, tomando en cuenta la carta a Lizzy, donde menciona que su hermana de 15 años es 10 años menor que él. Él mismo menciona que de niño se le enseño lo que era correcto, más no a corregir su temperamento. Es muy protector con su hermana y unido a Bingley. Posee una renta anual de diez mil libras. Se le describe como un hombre alto, de bonitas facciones y porte aristocrático. Incluso se comenta que es más guapo que Bingley. Al principio causa admiración por su porte y fortuna, pero después causa disgusto con sus modales altivos. Se expresa desagradablemente de Elizabeth cuando dice a Bingley que no es lo bastante guapa para tentarlo. Se muestra reservado y quisquilloso. Sin embargo, en el transcurso de la obra, Darcy reconoce que no tiene habilidad para conversar fácilmente con personas desconocidas.


––Nunca en la vida tuvo una palabra de enojo conmigo. Y le conozco desde que tenía cuatro años. 

Diálogo de la señora Reynolds, Orgullo y Prejuicio

La señora Reynolds también dice que es posible que la gente crea que Darcy es orgulloso porque no le gusta el relajo como a otros jóvenes. Se puede observar que el señor Darcy se va desprendiendo de su orgullo, dando muestras de generosidad. Una de ellas es cuando paga a Wickham para que se case con Lydia, hermana menor de Elizabeth.


Georgiana Darcy tiene unos 16 años. Es hermana menor de Fitzwilliam Darcy, a quien ve como una figura paterna. Esta bajo la custodia de su hermano y su primo, el coronel Fitzwilliam. Su fortuna asciende a treinta mil libras. Se sabe que vive en Londres con una institutriz, pero que pasa los meses de verano en Pemberley. Es descrita como una joven bella y alta, con aspecto muy femenino y grácil. Se reitera numerosas veces su talento para la música y el gusto por tocar el piano. Elizabeth dictamina que no es tan guapa como Darcy, pero que sus modales son sencillos y gentiles. Elizabeth también tenía la idea de que Georgiana era orgullosa, pero luego se da cuenta de que en realidad es muy tímida
Cuando Georgiana salió del colegio, a los 15 años, se instaló en Londres. Ella se encontró con el señor Wickham (quien ya tenía contacto con la institutriz de Georgiana) en Ramstage. La institutriz, llamada señora Younge, ayudó a Wickham en su propósito de seducir a Georgiana, quien consintió en fugarse con él. Afortunadamente, Georgina confeso todo a su hermano, el cual escribió a Wickham y despidió a la señora Younge.
Al final, manifestó gran regocijo por la noticia de la boda de su hermano. Se quedo a vivir en Pemberley, donde desarrolló un tierno cariño por su cuñada. Se agrega que a Georgiana le sorprendía que Elizabeth fuese juguetona con Darcy.



Orgullo y Prejuicio: los Bingley


Charles, Lousia (la que esta de pie) y Caroline



Los Bingley son una familia honorable cuya fortuna proviene del comercio. En el libro se menciona que vienen del norte de Inglaterra. Esta familia tiene gran importancia en la historia, de hecho, son mencionados desde la primera página.




Charles Bingley posee una renta anual de cinco mil libras. Bingley recibe como herencia casi cien mil libras de su padre, quien tenía intención de comprar una mansión. Es un joven atractivo, amable, sencillo y aficionado al baile. Tiene aproximadamente 23 años. Sus cualidades son innegables, pero también se menciona que es menos guapo e inteligente que Darcy. 

El señor Bingley era apuesto, tenía aspecto de caballero, semblante agradable y modales sencillos y poco afectados.
Orgullo y Prejuicio, Capítulo 3.



Es muy unido a Darcy, a pesar de sus grandes diferencias de personalidad. En el baile se presenta con sus dos hermanas, el marido de la mayor y su amigo. Pronto se gana la simpatía de la gente. Charles no es hombre de mucho carácter. Se puede notar en la obra que sus hermanas lo manipulan fácilmente al hacerle creer que Jane no lo ama. Sus hermanas desean verlo casado con la hermana de Darcy, por lo que en una carta dirigida a Jane tratan de hacerle creer que Charles ya no esta interesado en ella, sin embargo, Bingley no logra olvidarla.

Al final, descubre que Jane sigue amándolo, por lo que va al hogar de los Bennet y le propone matrimonio. Se revela que solo vivieron un año en Netherfield. El matrimonio Bingley compra una posesión en un condado cercano a Derbyshire, ubicada a treinta millas de distancia de la casa de los Darcy.



Caroline Bingley es una mujer bastante diferente a su hermano. Tiene aproximadamente la misma edad que Elizabeth. Le gusta frecuentar las esferas de la alta sociedad, aspirando a formar parte de la aristocracia. Siente vergüenza porque la fortuna familiar proviene del comercio. Es hermosa y elegante. Se hace amiga de Jane, aunque ésta amistad resulta falsa, porque ella contribuye a que Charles crea que Jane no lo ama. Se percata de la atracción que Elizabeth Bennet ejerce sobre Darcy, lo que le provoca celos y un afán por criticar a Lizzy. Es falsa, arribista y aduladora. Se podría decir que uno de los pocos momentos (por no decir el único) en los que demuestra sinceridad es cuando trata de advertir a Elizabeth acerca de Wickham, siendo que dicha acción no es favorable para su propósito de casarse con Darcy.

Al final, acepta la boda de su hermano a regañadientes. Intenta congraciarse con Jane, quien le responde amable, pero sin fiarse de ella. Mayor fue resentimiento que experimentó con el matrimonio entre Darcy y Elizabeth, pero con el tiempo volvió a Pemberley, donde retomo su adulación por Georgiana Darcy y pagó a Elizabeth todas las descortesías pasadas. 


Version mini serie

Louisa Hurst también es hermana del señor Bingley, casada con el señor Hurst. No me queda claro si es mayor o menor que Bingley. Probablemente este en la veintena, pues es muy cercana a Caroline. Su esposo, el señor Hurst, no es realmente rico. Se menciona que ni siquiera tienen caballos propios. Es por eso que se instalan en la casa de Charles cada vez que se les viene en gana. El señor Hurst es descrito como un hombre bastante ordinario y superficial. Se puede notar que le gusta mucho jugar a las cartas y la comida. Vive con Lousia  en la calle Grovesnor. Con respecto a la señora Hurst, es descrita junto con su hermana como una mujer hermosa. Es menos mordaz que Caroline, pero sin dejar de ser orgullosa. Al igual que Caroline, es una dama fina. Son alegres solo cuando quieren. Ambas fueron educadas en uno de los mejores colegios de la capital y poseen una fortuna de 20 mil libras. Tienden a gastar más de lo que tienen.

Orgullo y Prejuicio: los Bennet


Editorial RBA, este es el libro que tengo yo.

Si preguntaran cual es mi novela favorita, no sabría responder, pues cada una de las que he leído me han deleitado en distinta forma. Pero una de las que más he disfrutado, sin duda, es Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.


Al inicio de la novela se describe el entorno familiar de la protagonista, Elizabeth Bennet. Los Bennet no son personas de vida opulenta, pero tampoco se mueren de hambre. Tienen criados y asisten a bailes. El padre de las chicas, el señor Bennet, es un caballero inglés con una finca en Hertfordshire. Es afable, inteligente, perspicaz y sarcástico. Estas características pueden observarse en Elizabeth, su hija predilecta. El señor Bennet es mejor persona que su esposa, pero si algo tienen en común, es que su desempeño como padres podría considerarse deficiente. Siente indiferencia por su mujer y sus hijas menores. En una conversación entre Elizabeth y lady Catherine de Bourgh, la joven da a entender que su padre jamás les proporciono una institutriz ni permitió que las jóvenes fueran a Londres a estudiar.  


El señor y la señora Bennet (Orgullo y Prejuicio 2005)


La señora Bennet es una mujer quejumbrosa, maleducada e impertinente. Dado el favoritismo que manifiesta por su hija menor, Lydia, se puede suponer que la señora Bennet era igual en su juventud. En un capítulo llega a decir que de joven fue aficionada a los oficiales. La principal preocupación de la señora Bennet es que sus hijas obtengan un matrimonio provechoso, sin importarle la felicidad de las chicas. Esta mujer representa el pensamiento que se tenía en el siglo XIX acerca de las solteras sin fortuna. Su única solución a la pobreza era el matrimonio, sin importar cuales fuesen las cualidades y defectos del marido. Si alguien recuerda la novela de La Edad de la Inocencia, se habrán dado cuenta de que las damas de alta clase preferían que Madame Olenska se quedara con su déspota marido a que deambulara por el mundo como mujer sola y sin estabilidad económica.




La mayor de las hermanas es Jane Bennet. Ella es considerada la más hermosa. No es tan inteligente como Elizabeth, pero posee prudencia y discreción. Además de ser bonita, es amable e ingenua, probablemente demasiado, pues no es capaz de pensar mal de los demás. La relación con sus hermanas menores es cordial, pero es especialmente cercana a Elizabeth, pese a la gran diferencia de caracteres. Se enamora de Bingley, quien tiene una personalidad muy similar a la de ella. 


Tal vez yo sea distraída, pero en ninguna parte del libro se menciona que Jane Bennet fuese rubia. Y en casi todas las adaptaciones sobre Orgullo y Prejuicio, la mayor de las Bennet es interpretada por una actriz rubia. Bueno, pues esto no es por mero capricho de los productores, sino que se basan en los cánones de belleza del siglo XIX.

Mucho se ha comentado acerca del aspecto de la actriz que interpretó a Jane en la miniserie de Orgullo y Prejuicio. Hubo quienes consideraron bastante fea a Susannah Harker para el papel. Pero eso pasa si lo vemos desde nuestra perspectiva del siglo XXI. Esta claro que en esa época las preferían rubias (hasta ahí, no hay diferencia con nuestro ideal de belleza actual).
Pero no es lo mismo esto:


A esto, que era lo apreciado en el siglo XIX:



En ese tiempo, un aspecto casi enfermizo era impresionante. Es, probablemente, uno de los ideales de belleza más extraños de la historia. Las mujeres buscaban una apariencia doliente, pero llena de virtud. Una tez tan pálida como la pureza que pretendían alcanzar. Así que podría decirse que Susannah Harker fue una elección acertada.




La segunda hija, Elizabeth Bennet, es completamente diferente a su hermana mayor. Ella no presenta ese aire de doncella frágil y tímida. En la miniserie es muy notorio el contraste entre ambas hermanas. La pálida y apacible Jane con una Elizabeth ocurrente y de mejillas sonrosadas. Elizabeth es independiente, mordaz, observadora y risueña. Pero su mayor defecto es el prejuicio. Tal como dice en el libro, las hermanas (incluida Elizabeth) no recibieron una educación esmerada, pero ella demuestra mayor intelecto que las damas de alta sociedad que intervienen en la trama.

Ella desafía las normas de la época y no pretende ser lo que todos esperan que sea. A lo largo de la novela demuestra vitalidad e intrepidez. Un ejemplo de ello es cuando escandaliza a dos hermanas Bingley por haber caminado unas pocas millas. Podría decirse que el personaje de Elizabeth "Lizzy", es un reflejo de la personalidad de la autora. El mismo caso de Louisa May Alcott con respecto a Jo March.




La tercera de las Bennet me parece, en cierta forma, un misterio. Mary Bennet podría tener 18 o 19 años. Es una muchacha seria y apegada al estudio. Se da a entender que es la menos bella, sin que se le adjudique el adjetivo de fea. Aunque parece ser la más inteligente, en realidad no lo es. En la misma novela se aclara que por más que se esfuerza, no es muy brillante. No demuestra mucho carisma ni tacto. Seguramente es más lista que sus dos hermanas menores, pero es opacada (y por mucho) por las dos mayores. De hecho, Jane Austen la describe como una chica pedante. Algunos pensaran que habría sido la mujer perfecta para el señor Collins, con quien Mary hubiera estado dispuesta a casarse. En un baile intenta demostrar su talento para el canto, pero lo hace tan mal que avergüenza a Elizabeth. Mary suele ser representada por actrices poco agraciadas, en la película del 2005 la actriz que eligieron para su personaje resultó una muchacha bonita.




Las menores de la familia son Kitty y Lydia Bennet. Ambas demuestran una afinidad similar a la que hay entre Lizzy y Jane. Lydia es la menor, con apenas 15 años. Kitty demuestra poco carácter. Su personalidad es llana, pues siempre sigue los pasos de su hermana menor. En el libro no se dice nada acerca de su aspecto físico, solamente que es muy parecida a Lydia. Se puede asumir que ambas son hermosas, pero más que nada tienen frescura y encanto juvenil. Son como dos adolescentes de las que abundan en nuestro tiempo: ociosas, superficiales, discuten por banalidades, compartes chismes, hablan de hombres y se preocupan mucho por la ropa y las fiestas. Kitty es intrascendente en la historia. Al final, termina moderando su carácter holgazán e irritable. En cambio Lydia si hace algo trascendente para la trama: escapa con Wickham. Darcy busca a Wickham y le ofrece dinero a cambio de casarse con Lydia, para que así ella no quede deshonrada.

La actitud de Lydia podría definirse en una sola palabra: desfachatez. Cuando regresa, ahora como señora de Wickham, demuestra tal alegría como si lo que hubiera hecho fuese una gracia. Ni siquiera parece importarle que Darcy haya tenido que sobornar a Wickham para que se casara con ella. Peor aun me parece la reacción de su madre que, en vez de darse cuenta de su error como madre, aplaude las acciones de su hija favorita.

Las Cuatro Bellezas de China



Las Cuatro Bellezas de China fueron mujeres reconocidas por su hermosura. Según la leyenda, fueron las féminas más bonitas de la Antigua China. Tuvieron una fuerte influencia sobre reyes y guerreros, algunos de los cuales tiraron su reino por la borda al ser embelesados por las bellas damas. Tres de ellas tuvieron el reinos a sus pies y con ello un destino fatal. 

Xi Shi, la belleza que hacía hundir a los peces
Nacida al final del período Primaveras y Otoños en la capital del antiguo Estado Yue, fue conocida por su gran belleza. Se decía que cuando Xi Shi estaba lavando la ropa en la orilla del río, los peces se hundían hasta el fondo, pasmados por su hermosura.  

La historia de Xi Shi esta entrelazada con la de dos reyes: Fu Chai, rey de Wu y Gou Jian, rey de Yue. Sin embargo, el reino de Wu era mas poderoso y logró derrotar a los ejércitos de Yue, como consecuencia, el rey Gou de Jian de Yue fue hecho prisionero. Gou Jian se sintió humillado esos dos años de cautiverio a manos de Fu Chai. Fingió fidelidad para que el rey de Wu lo liberara. Cuando Gou Jian regresó a su país, planeó una venganza, donde Xi Shi sería participe.

El rey Gou Jian sabía que el rey Fu Chai no podía resistirse a las mujeres bonitas, por lo que el rey de Yue le quiso enviar muchas mujeres hermosas. Un joven funcionario, Fan Li, se dio cuenta de cuan bella era Xi Shi. Cuando Gou Jian comprobó por si mismo la belleza de la joven, decidió enviarla al rey de Wu. Fu Chai, rey de Wu, se obsesiono con ella, hasta el punto de gastar una gran fortuna en ella. El rey de Yue logró lo quería: Fu Chai comenzó a descuidar el país, debilitando rápidamente. El rey de Yue aprovechó esa oportunidad para atacar a su enemigo, derrotándolo definitivamente. Fu Chai se suicido luego de haber sido vencido por Gou Jain. Se dice que Xi Shi desapareció durante la batalla. Según la leyenda, Xi Shi se casó con el joven funcionario Fan Li, con quien vivió feliz y enamorada. 



Wang Zhaojun, ante quien caían los gansos del cielo
Wang nació en Zigui, en la provincia de Hubei en tiempos de la dinastía Han del Oeste. Wang era poseedora de una belleza deslumbrante y una mente sumamente despierta. También era buena tocado la pipa (instrumento antiguo). En las pinturas suele ser representada con un manto rojo y una pipa. Ella vivía en el palacio imperial. Eran tantas las mujeres que el emperador no tenía tiempo para conocerlas a todas personalmente. Empleaba artistas para que dibujaran a las damas que vivían en su corte. Pero Wang Zhaojun no quería sobornar a Mao Yanshou, pintor imperial, para que la pintara más hermosa, como hacían las demás. Siendo así, el pintor la dibujo poco agraciada, por lo que el emperador nunca llegó a interesarse en ella. 
En esa época, el jefe de los hunos llegó a la capital de China con la intención de casarse con alguna mujer noble. Aquella era una medida para mejorar las relaciones entre los hunos y el emperador. Las mujeres que no eran favorecidas por el emperador podían pasar el resto de sus vidas encerradas, pero tampoco querían casarse con algún huno, porque sabían que éstos vivían en zonas aisladas.
Al enterarse, Wang Zhaojun se ofreció a comprometerse con el chanyu (jefe de los hunos), ya sea por salir de su encierro o por contribuir a las relaciones amistosas de su país con los hunos. Otra versión de la historia narra que fue el emperador quien escogió a la dama, basándose en los retratos de las miles de mujeres que tenía en su palacio. El emperador no había visto a la mujer hasta que ella partió a la tierra del chanyu. Al verla, se sintió cautivado por su belleza y atormentado por el arrepentimiento. Se dice que incluso ordenó la ejecución del pintor. 
Wang salió de China a caballo. Cuentan que la joven no pudo contener su nostalgia, por lo que sacó su pipa y comenzó a tocar una pieza tan triste que los gansos en el cielo se pararon para escucharla y cayeron al suelo. Fue recordada por contribuir a la paz entre la dinastía Han y los hunos.


Diao Chan, la beldad que eclipsaba a la Luna
A pesar de su ausencia en los registros históricos, fue inmortalizado como una heroína por el conocido chino clásicos literarios Romance de los Tres Reinos. A diferencia de las otras tres bellezas, se cree que es más bien un personaje de ficción. Cuando la dinastía Han se vino abajo, ella fue adoptada por Wang Yun y trabajó para él cantando y bailando. Una noche, Diao Chan salió al jardín en la mansión de Wang y rezó a la diosa de la luna, a quien expresó su voluntad de hacer lo que pudiera para ayudar a su amo paternal. Su oración fue escuchada por Wang Yun. Al día siguiente, el padre adoptivo de Diao Chan le pidió a la joven que creara conflictos entre Dong Zhuo y Lu Bu. Diao Chan estuvo de acuerdo.

Diao Chan usó su belleza para sembrar discordia entre cortesanos maliciosos, logrando salvar a la dinastía Han. El padre adoptivo de Diao Chan la casó primero en secreto con Lü Bu y después con Dong Zhuo, públicamente. Tras muchos conflictos suscitados por la bella Diao Chan, la historia resultó trágica cuando Dong Zhuo fue asesinado a manos de Lü Bu, su hijo adoptivo.


Yang Guifei, la hermosura que avergonzaba a las flores
Yang Guifei nació en Yongle. Fue hija de Yang Xuanyan. Después de que murió su padre, se casó a los 16 años con el príncipe imperial Li Mao, príncipe Shou. Este matrimonio duro mucho, ya que Yang captó la atencion de su suegro, el emperador Xuanzong. Era tan grande la atracción del emperador por la joven princesa, que obligó a su hijo a renunciar a ella para poder convertirla en su concubina. Yang obtuvo el titulo "Guifei", que era el de consorte mayor, en efecto, concubina de más alto rango. 

A medida que creció su amor por la concubina, el emperador comenzó a favorecer desmedidamente a su favorita, otorgando puestos a la familia Yang, para gran disgusto de los nobles. Las aguas termales de Hua Quin se le dieron a la joven Yang para que pasara ahí los meses fríos. La fruta favorita de lady Yang eran las lichis, las cuales solo crecían en el sur de China, por lo que el emperador enviaba a sus jinetes desde la capital hasta el sur para recoger dichas frutas. La familia de lady Yang recibió grandes honores. Pero la concubina distraía al emperador de sus obligaciones, sin embargo, también fue una víctima de la caída de la dinastía Tang. 

Una de las personas predilectas de lady Yang era An Lu Shan, un comandante militar de origen turco que trajo consigo consecuencias desastrosas con la rebelión de An Lu Shan, en el año 755 CE. Durante el tiempo de la rebelión, las defensas de las fronteras del Imperio Tang eran muy débiles. An Lu Shan fue capaz de avanzar rápidamente hacia la capital, Chang An. Ante la falta de alternativa, la corte imperial huyó hacia Chengdu, en Sichuan. Se culpó a la familia Yang por el caos y reclamaron la ejecución de las hermanas y el primo de la princesa. Las tropas también exigieron que lady Yang debía ser condenada a muerte. Ella tenía 38 años cuando murió en el año 756 CE. La historia de lady Yang también es muy popular en Japón , donde se la conoce como Yōkihi . Los japoneses creían que ella no había muerto en Mawei, sino que había escapado a Japón y que incluso había una tumba para probarlo. En 2002, la estrella japonesa popular, Yamaguchi Momoe, afirmó que ella era descendiente de lady Yang.


La quinta belleza

Yu Miaoyi, también conocida como "consorte Yu", fue concubina de Xiang Yu, un prominente jefe militar. Vivieron durante los últimos años de la dinastía Qin. Miaoyi se enamoró de él y lo seguía en todas sus campañas. Xiang Yu estaba en la batalla de Gaixia, donde la moral de sus tropas comenzaba a decaer. La consorte Yu ejecutó una danza y cantó. Para evitar que Xiang se distrajera por su amor por ella, Miaoyi se suicido con la espada de Xiang. Tuvo una trágica historia de amor y algunas menciones históricas. Mucha gente en China piensa que ella debería ser puesta entre las cuatro bellezas en lugar de Diao Chan.



Fuentes:
https://global.britannica.com/

http://www.chinaculture.org

Las Kunoichi



Estas mujeres eran las equivalentes a los hombres llamados Ninjas. Eran una mezcla de guerreras y espías que, además de luchar y utilizar armas y venenos, les enseñaban como sacar provecho a sus encantos de mujer en contra del enemigo. Eran utilizadas a menudo para que se infiltraran en territorio enemigo, con el fin de que llegara con alguno de sus jefes y lo eliminara o le sacara información. Eran muy eficaces al momento de eliminar a un soldado, por ejemplo, ya que no levantaban sospechas de peligro. La mujer fue discriminada en distintos ámbitos y Japón no fue una excepción. Pero aún así, los japoneses reconocían a tan extraordinarias guerreras que se hacían llamar: Kunoichi. 


Las kunoichi se especializaban en seducir a altos mandos y jerarcas enemigos, a los cuales sometían o asesinaban en momentos de descuido. Utilizaban afrodisíacos y estrategias para minar la voluntad de cualquier hombre, provocando celos y enfrentamientos entre los miembros del clan enemigo. Fueron instruidas en el arte de la guerra, la cual incluía el el taijutsu, kenjutsu y ninjutsu.

Sus misiones no se desarrollaban únicamente en la oscuridad y el silencio. Tras una inofensiva doncella del Japón medieval podía esconderse una implacable asesina. Sus armas, como las de todos los ninjas, estaban más bien determinadas por las circunstancias: un palillo para sujetar el cabello podía convertirse en una aguja arrojadiza; un simple abanico podía esconder en su interior filosas hojas de metal y servirles como arma. Su virtud era la sorpresa: la capacidad de sorprender con habilidades de asesina y con armas improvisadas.




Aunque las kunoichi, como todos los ninja, no tenían un uniforme fijo, pues el disfraz y el engaño son parte esencial del ninjutsu, muchas veces se distinguieron por la utilización de trajes ajustados en tonos lila. Lo ceñido de éstos no era capricho: la exhibición del cuerpo era un recurso útil para distraer adversarios de combate, especialmente si éstos eran hombres. La distracción les permitía ganar segundos que eran determinantes de vida o muerte.

El entrenamiento de las kunoichi era diferente del de los ninja masculinos. Su entrenamiento se centraba más en saber disfrazarse, en venenos, y en usar su género como una ventaja. Se entrenaban en combate cuerpo a cuerpo y este conocimiento les servía cuando eran capturadas. Entre sus disfraces estaban los de geisha, prostitutas, adivinas, sirvientas, etc. lo cual les permitía acercarse mucho al enemigo.

En la actualidad hay gran cantidad de mujeres que practican ninjutsu. En las escuelas más tradicionales, la vestimenta de las mujeres es idéntica a la de los hombres, salvo por dos detalles: en algunos casos, el shinobi-gi que utilizan es lila, aunque el negro también está muy difundido. Pero es común a todas las escuelas que, durante el paso de los grados kyu previos al cinturón negro, las mujeres usen un cinturón rojo, mientras que los hombres utilizan uno verde. 




Fuentes:
http://www.bujinkankunoichi.com/

http://www.bujinkanhuelva.com/

http://www.periodismo.uchile.cl/

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Flores en el Ático de V.C. Andrews (reseña)

Es muy propio el atribuir a la esperanza el color amarillo, como el sol que raras veces veíamos. Y al ponerme a copiar del viejo diario que escribí durante tanto tiempo para estimular la memoria, me viene a la mente un título, como fruto de la inspiración: Abre la ventana y ponte al sol. Y, sin embargo, dudo en asignársela a mi historia, porque pienso que somos algo más que flores en el ático.
Fragmento de prólogo.


Novela escrita por V. C. Andrews y publicada en 1979. Es el primer libro de la saga Dollanganger, y al cual le siguen los títulos Pétalos al viento, Si hubiera espinas, Semillas del ayer y Jardín Sombrío. Es narrada en primera persona por Catherine Dollanganger. Nos habla acerca de la vida de cuatro hermanos inocentes que son aislados del mundo por personas dominadas por la perfidia.


Esta reseña puede contener algún spoiler, sin embargo, tratare de ocultarlos
Esta novela me la recomendó una maestra de secundaria. La historia es sobrecogedora, cruda y entrañable a la vez. Son dos niños en el umbral de la pubertad, cuyos hermanos menores ven como su ambiente pastoril propio de la infancia es perturbado por las problemáticas de los adultos. En un principio, Cathy (la narradora) nos narra un panorama muy diferente al que imaginamos luego de leer una sinopsis acerca de cuatro niños encerrados. Los Dollanganger parecen tener una vida perfecta. Todos son guapos, con un cabello rubio y piel de porcelana que admiran en todo el vecindario. Son unos auténticos muñecos de Dresde. Al comienzo, la vida de Cathy parece demasiado perfecta. Ella es una niña consentida de 12 años. Los gemelos de 5 años, Cory y Carrie, son polos opuestos en cuanto a personalidad. Cory es introvertido mientras que Carrie es extrovertida y testadura. Christopher es el mayor. Tenía 14 años cuando su padre murió. Ama a sus padres, pero es especialmente cercano a su madre. Es leal y desinteresado, dispuesto a todo con tal de que sus hermanos no sufran. 

La madre de estos niños, Corrine, es una mujer hermosa y rubia como el resto de la familia. La verdad es que es vanidosa y de carácter inestable. Hasta aquí, el que más simpatiza es el padre, Christopher. Aunque nos parezca que Catherine y su madre creen que con su belleza tendrán al mundo a sus pies, esta vida tan armoniosa que describe la autora sirve para que nos demos cuenta del giro tan drástico que tuvo la vida de Catherine y sus hermanos. El cuento de hadas de repente se transforma en una pesadilla. 

Los personajes están bien desarrollados, algunos muy complejos. Corrine y Olivia, la abuela, intrigan bastante. El dolor que experimentan los personajes es muy realista. Se podría decir que un libro polémico, debido a un tema que aún es tabú en nuestra sociedad.



Debido a los años de convivencia en el ático, sin conocer a ningún otro joven, Chris y Cathy desarrollan un amor incestuoso

El final de la novela es triste. Tal como escribe V.C. Andrews en su libro, no hay peor odio que el que surge del amor traicionado. Si pudiera calificar este libro, le daría un 9 de 10. Se los recomiendo bastante. Con respecto a la secuela, hablare de ella en otro post.

Personajes de Mujercitas: Amy March

Amy March es la hija menor. En Mujercitas, es una niña buena e interesante, a pesar de su vanidad. Al inicio de la novela tiene 11 años. Es más apegada a Meg y suele tener roces con Jo. Su relación con Beth es cordial, pero distante. Y a pesar de que nunca tuvo mucha afinidad con Beth, nombra a su hija igual que su hermana. En su niñez, lleva una buena relación con Laurie. 


En la segunda parte de Mujercitas, la autora dice que la joven se deshizo de muchos defectos de la niñez, pero en realidad me parece que se ha convertido en una peor persona. Posee talento para la pintura. Se comporta como toda una dama gentil, paciente, educada y adepta al francés. Con esto logra ganarse la simpatía de la tía March, quien la lleva consigo a un viaje por Europa. 

Al inicio de la segunda parte de Mujercitas, la autora describe a las tres hermanas solteras. Beth es descrita fugazmente, en tan solo cuatro lineas, al igual que en el caso de Jo. Pero con Amy:

"Amy es considerada con justicia "la joya de la familia”, pues a los dieciséis años tiene todo el aire y el porte de una mujer hecha: no bella, pero poseída de ese encanto indescriptible que se llama gracia. La acusaban las líneas de su figura, los movimientos de sus manos, el ondear de su vestido, la caída de su pelo, detalles no deslumbrantes pero si armoniosos y tan atrayentes para muchos como la belleza misma. La nariz de Amy la seguía afligiendo, pues se rehusaba por completo a volverse griega; lo mismo ocurría con la boca, que era grande y de mentón pronunciado. Estas facciones defectuosas daban carácter a todo su rostro, pero ella nunca lo veía así, aunque se consolaba con su cutis exquisitamente blanco, sus penetrantes ojos azules y sus rizos, más dorados y abundantes que nunca"


En la primera parte, Meg era la más hermosa entre las cuatro, pero ahora Amy la ha superado. Es refinada, rubia, ojos azules y cutis claro. Algo que comparten ambas hermanas es su gusto por el lujo, la diferencia es que tal afición es más obsesiva en Amy. Cuando se reencuentra con Fred Vaughn, Amy lo describe en su carta como un joven amable, inteligente y guapo. Es el hombre ideal, sin embargo, a Amy lo único que le impresiona es que gana mucho dinero. De hecho, ella juzga a las personas por su apariencia y posición económica. Y es que, la menor de las March representa el tipo de mujer que pretendía mejorar su posición mediante el matrimonio. Ella jamás dirá lo que piensa sobre los acontecimientos que la rodean, a diferencia de Jo, pues no quiere desentonar en una sociedad marcada por el convencionalismo. 

Y al final, obtiene lo que siempre quiso: una vida holgada. Se casa con Laurie y tiene una hija llamada Elizabeth. El personaje de Amy esta inspirado en Abigail Alcott, la hermana menor de la autora. También era una persona elegante y artista. Abigail combinó su profesionalidad con el matrimonio y la maternidad. 

Personajes de Mujercitas: Elizabeth March

Elizabeth, a quien llaman Beth, es la penúltima hija del matrimonio March. En la primera parte tiene 13 años y en la segunda parte cuenta con 18. Es descrita como una niña bondadosa, callada, tímida y calmada. Su mayor afición es el piano. Beth era una joven bastante angelical. La autora no dice mucho con respecto a su físico. Al principio solo dice que es de cabello liso, ojos claros y tez sonrosada. Más adelante se da a entender que sus ojos son azules, pues la comparan con la nieta del señor Laurence. 


Cuando crece, su aspecto se deteriora. Su tez se vuelve pálida, adelgaza tanto que sus ojos parecen más grandes. Es una muchacha que demuestra fragilidad. Hubo un tiempo en el que tuve la duda acerca de su muerte (al igual que otros). En el libro se dice que Beth, a pesar de haber vencido la escarlatina, no volvió a recobrarse por completo. Hace mucho leí en internet que ella padecía tuberculosis (nunca mencionan esa enfermedad, pero tal vez se referían a ella dada la apariencia de Beth). Lo más probable es que su final se debiera a complicaciones de la fiebre escarlatina. 

Con respecto a intereses románticos, Beth jamás demostró predilección por los muchachos. En la segunda parte, se dice que ella se limitaba a mirar. Es una joven virginal, enfermiza y tímida. Jo mantiene sospechas acerca de que su hermana esta enamorada de Laurie, aunque luego se da cuenta de su error. En mi opinión, no habría sido mala idea que la más sencilla entre las March se casara con el joven adinerado.


Ella es una persona modesta y feliz con pequeños placeres. Es sumamente hacendosa, caritativa y compasiva. Su personaje esta basado en la hermana de la autora, Elizabeth Alcott, a quien cariñosamente llamaban "Lizzie" o "Bet". La hermana de Louisa disfrutaba la música y murió a los 23 años. Si Jo fue símbolo de las liberales, Meg la típica ama de casa y Amy la dama debatida entre su profesionalidad y su deseo de encajar en la sociedad, ¿Qué lugar ocupaba Beth? Al igual que Meg, hubiese sido un tipo de mujer aceptado por la sociedad. Una personita tan calmada hubiera sido considerada una esposa obediente y madre abnegada. Hay quienes dirían que era demasiado pura para seguir viviendo en el mundo terrenal. 

Personajes de Mujecitas: Margaret March

La hija mayor de los March, Meg, cuenta con 16 años al inicio de la historia. En el primer libro es descrita como la más bella entre las hermanas, posiblemente hasta que Amy creció. Es de ojos grandes, cabello castaño, boca fina y manos blancas. Es una joven amorosa, hogareña, obediente y romántica. Al igual que a Amy, le gusta el lujo. Al ser la mayor, tiene más recuerdos de cuando su familia era rica. 


Su mayor defecto es que siempre esta envidiando lo que otras poseen. Mantiene amistad con mujeres ricas, Sallie Gardiner y las Moffat. En una ocasión, cuando va de visita con sus amigas, permite que la vistan y maquillen sin el menor recato. 

La verdad es que el personaje de Meg me parece un poco soso, ya que es muy parecida a Amy, sólo que menos elegante y materialista que su hermana menor. Aunque si hay un momento de la historia en el que Meg demuestra carácter: la tía March le dice que John Brooke la quiere sólo por sus parientes ricos, a lo cual Meg responde indignada. Ese es el momento en el que la joven olvida representar su papel de niña sumisa.


En cuanto a intereses románticos, al principio, Meg era cortejada por Ned Moffat, pero ella lo rechaza. Jo tenía la ilusión de que su hermana mayor se casara con Laurie, pero Meg tenía sentimientos por Brooke.

En la segunda parte de la novela, Meg, ya con 20 años, se casa con John Brooke. No es de sorprender. En el siglo XIX se esperaba que todas las jóvenes se casaran. Siendo así, la mayor de las March es la más convencional. No se casa con un hombre rico, sino con el humilde y trabajador John Brooke. Posteriormente, da a luz a dos gemelos: Margaret y Demi. 

Margaret March esta inspirada en Anna Alcott. La hermana de Louisa no era una gran belleza, se casó a los 29 años y tuvo dos varones. Tal y como se muestra al inicio de la novela, las dos hermanas disfrutaban haciendo melodramas. 

Personajes de Mujercitas: Josephine March

Josephine, conocida como Jo, es la segunda hija, con 15 años. Ama los libros y su sueño es ser escritora. No posee los modos de una señorita, pues aborrece la idea de adaptarse a lo que se espera en una mujer. Su carácter es fuerte e independiente.


Es descrita como esbelta, morena y muy alta. Sus ojos son grises, nariz respingada y, según la autora, su única belleza es su cabellera larga. Se da a entender que Jo es la menos guapa entre sus hermanas. Pero también es la más fascinante. A pesar de su altanería y mal genio, deja de lado la vanidad y corta su cabello para venderlo. El dinero lo utiliza para que su madre pueda visitar a su padre enfermo. Josephine March es considerada un icono del feminismo. 
Jo no logra comprender porque las mujeres son censuradas por cometer acciones que son habituales en un hombre. Esto lo demuestra cuando se entera de que su hermana mayor fue juzgada por beber alcohol en la fiesta de los Moffat. 

En la segunda parte, ya con 19 años, Jo mejora en su carrera como escritora. Sin embargo, se mantiene como una mujer abnegada con su familia. Cada vez que recibe dinero por sus escritos, éste lo destina en beneficio de su familia.


Cuando Laurie le confiesa su amor, Jo lo rechaza. Esto fue muy criticado por los lectores. En mi opinión, el profesor no fue una excelente opción para ella, pero el joven Laurence tampoco lo hubiera sido. ¿Por qué? Pues por el simple hecho de que hubiera sido inmensamente predecible. El fin de una buena historia es sorprendernos. Típico final en el que la protagonista se enamora de su mejor amigo. 

Jo finalmente se casa con el profesor Bhaer, un hombre alemán mayor que ella. Con él tuvo dos hijos: Robin y Teddy. No se lo que piensen los demás, pero creo que esta es la parte donde muere el entrañable personaje de la formidable Jo. Amy era una chica dispuesta a perseguir su sueño de ser artista, pero pronto la absorbió la presión social. Josephine también cae en algo parecido. El personaje de Jo esta basado en la misma autora. Louisa era tempestuosa, pero ella jamás se casó ni tuvo hijos. 

viernes, 9 de septiembre de 2016

Juana I de Castilla, ¿era atea?

El comentario de un usuario de Youtube me hizo pensar en esta idea. Juana no era muy devota. Se sabe que no demostraba una profunda religiosidad, como hacían sus padres y sus hermanos. Sus creencias acerca de la religión debieron haber perturbado bastante a los Reyes Católicos. Según las crónicas, cuando Juana era niña se flagelaba y demostraba una religiosidad extrema. ¿Podría ser que los Reyes Católicos propagaran una historia falsa acerca de Juana para ocultar su indiferencia religiosa? Isabel y Fernando jamás hubieran concebido la idea de una hija hereje o atea. Esos informes acerca de una Juana casi fanática no coinciden con las crónicas acerca de sus años adultos.  


Una vez casada, la reina Isabel recibió informes de que su hija, la archiduquesa Juana, no asistía a misa con regularidad. Juana se mostraba renuente a la comunión. La reina Isabel envió a fray Tomás de Matienzo a la corte de Flandes, pero no logró influir en ella, pues Juana mantuvo distancia.

Cuando estuvo encerrada en Tordesillas, se decía que estaba endemoniada. No quería escuchar misa ni recibir los sacramentos. Demostraba indiferencia religiosa. Su nieto, Felipe de Austria, envió a un jesuita, Francisco de Borja, para que la visitara. Después de hablar con ella, el jesuita aseguró que la reina no había sido tratada adecuadamente. Después de la visita del jesuita, Juana volvió a sus prácticas religiosas, pero cuando las mujeres que la maltrataban volvieron a su servicio, abandonó esas prácticas. En su lecho de muerte, se negó a confesarse y la extremaunción la recibió de forma forzada. Se observa una contrariedad, pues sus últimas palabras fueron: "Jesucristo crucificado, sea conmigo", cuando ni siquiera quiso recibir los sacramentos. 

Pienso que es aventurado decir que era atea. Más bien, no estaba sujeta a religiones ni dogmas, sino que prefería llevar su fe a su manera y sin ataduras. 

domingo, 4 de septiembre de 2016

Tratado de Medina del Campo



Las negociaciones fueron el fruto del interés que tanto los Reyes Católicos como Enrique VII tenían por asegurarse amistad y ayuda. Prepararon el camino el empeño político de los monarcas hispanos por evitar las pretensiones sobre Bretaña de Luis XI de Francia, la lucha por los condados pirenaicos (Rosellón y la Cerdaña) y la defensa de los intereses comerciales que enlazaban a castellanos e ingleses. Por otro lado, la necesidad de afirmar su acceso al trono inglés tras la batalla de Bosworth hicieron que el monarca Tudor impulsara el acercamiento a Castilla. En marzo de 1488 hubo una embajada designada por el monarca inglés para iniciar las negociaciones con Castilla, conocida como los Preliminares de Londres, acuerdo que ratificaba tratados de alianza y comercio, donde también se fijaba la dote de Catalina y sus derechos. Rodrigo Gonzales de Puebla rompió los moldes de lo que era la figura del representante diplomático a finales de la Edad Media. No se trataba de un miembro de la nobleza al servicio de la Corona, sino de un jurista que a lo largo de distintas etapas en la administración supo ganarse la confianza de los reyes, hasta el punto de servir durante casi veinte años initerrumpidos como embajador ante los monarcas ingleses.

Henry VII y Elizabeth de York, reyes de Inglaterra

La importancia que se quiere dar a la misión diplomática y el prestigio de los reyes queda patente desde el primer momento por el número de señores, laicos y eclesiásticos, que salen a recibir a la delegación. En una especie de pirámide, que sin duda refleja el puesto de cada uno dentro de la Corte, los primeros que salen al encuentro de la embajada son los que ostentaban las funciones cancillerescas, como el secretario Fernán Álvarez de Toledo, el contador Alonso de Quintanilla o el doctor Talavera. Más cerca de la villa salen a su encuentro varios obispos, y por último los cortesanos pertenecientes a algunos de los grandes linajes de la nobleza castellana, como el conde de Haro y el condestable de Castilla, el duque de Albuquerque (título vinculado a los De la Cueva), el almirante de Castilla (vinculado a los Enríquez), el conde de Benavente, etcétera.

Acuerdo
El acuerdo prematrimonial tuvo su firma en el llamado Tratado de Medina del Campo del 26 de marzo de 1489 que se debía ratificar en 1497. Se enviaron dos embajadores ingleses, Thomas Savage y Richard Nanfan, a tierras de Castilla para rubricar el tratado. En los días que duraron las negociaciones, los embajadores fueron entretenidos con banquetes, justas, corridas de toros y bailes. Los reyes los recibieron engalanados con sus más ricos trajes. Catalina se perdió las justas y los banquetes, aunque sus hermanos mayores Isabel y Juan habían bailado con sus profesores portugueses para los embajadores.

Fernando e Isabel, reyes de España

En la primera reunión de los enviados ingleses con la futura princesa de Gales, los reyes, junto con los tres hijos mayores, los llevaron a una galería en la que colgaban magníficos tapices. Allí encontraron a la pequeña Catalina y su hermana María, que entonces tenía seis años, ambas vestidas tan esplendorosamente como su madre. Iban acompañadas de su joven corte de catorce doncellas (que tenían catorce años o menos), todas ellas vestidas con ropas de oro y todas ellas hijas de la nobleza. Catalina, de tres años, todavía era demasiado joven para bailar ante sus visitantes, pero la pequeña María salió juguetonamente a la palestra con una dama de su edad y tamaño y la invitó a bailar.

Infanta Catalina

Príncipe Arturo

Al día siguiente, los embajadores volvieron a ver a Catalina, esta vez en un ambiente menos formal, en una corrida de toros. Aquel día, la corrida se combinó con falsas escaramuzas y carreras con perros. Isabel se llevó a Catalina para que lo viera y se comportó como una madre afectuosa y atenta. Un testigo recordaría: "Fue hermoso ver a la reina sosteniendo a su hija pequeña".

Dos días después, tras una dura sesión final de negociaciones, se firmó el Tratado de Medina del Campo. Inglaterra y España cerraron su alianza. Los embajadores ingleses se despidieron de los monarcas y de la pequeña Catalina aquel mismo dia, aunque fue la familia real la que primero abandonó Medina del Campo. Partieron, una vez más, para recorrer sus reinos. Los ingleses se fueron cargados de regalos.



Bibliografía:
Tremlett, Giles. Catalina de Aragón, Reina de Inglaterra. Editorial Crítica , S.L. 2012

Bello León Juan Manuel, Hernández Pérez Beatriz; Una embajada inglesa a la corte de los Reyes Católicos y su descripción en el "Diario" de Roger Machado; 1489.

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