lunes, 2 de enero de 2017

Causas del Antisemitismo

El antisemitismo constituye un conjunto de opiniones y actitudes con tendencia a la hostilidad hacia los judíos. Es también llamado "el odio más antiguo". Este sentimiento hostil no es un invento de Hitler, sino que su origen es mucho más antiguo. El término apareció en 1873, dado a conocer por el periodista alemán Wilhelm Marr. El término hacia referencia al rechazo racial, no distinguiendo entre los judíos y los conversos. Antes sólo existía el término anti-judaísmo. El antisionismo es el rechazo a que los judíos tengan su propia patria. Semítico se refiere a los pueblos con lenguas de origen común, como el árabe, amárico, hebreo y tigrinya. Semita es aquel que hable cualquiera de estos idiomas.

Las causas son variadas y confusas, pues han variado a través del tiempo. Las tres principales causas se dividen en: religiosas, económico-sociales y étnicas. 

Antigüedad y Edad Media
Al inicio de su historia, fueron una mezcla de diferentes pueblos semíticos, que cesaron a medida que se impusieron las prescripciones religiosas. Los judíos han vivido por siglos fuera del territorio de origen, sin lograr establecerse en un lugar fijo ni integrarse en la sociedad. 
En la Biblia se nos describe cuando Jacob se establece con su familia en Egipto. Dos siglos después, la descendencia de Jacob crece, para desconfianza del faraón. En más de doscientos años de convivencia con el pueblo egipcio, los judíos no se habían mezclado con ellos.

En Grecia y Roma se les aceptaba como extranjeros. Manetón, sacerdote egipcio, fue un precursor del antijudaísmo en la Antigüedad.  En el siglo III a.C Manetón escribió que los judíos eran descendientes de los leprosos expulsados de Egipto. También escribió que Moisés les había enseñado a "no adorar a los dioses". El desprecio de algunos gobernantes o habitantes romanos estaba motivado más por razones sociales o políticas que por religión. El Imperio Romano se había mantenido tolerante con las religiones de los pueblos dominados.

En la Edad Medieval, los cristianos reconocían las raíces judías de su religión, pero consideraban que su fe sustituía el judaísmo. Pero los judíos se negaron a reconocer a Jesús como Hijo de Dios. Los ataques a judíos por parte de los residentes locales eran comunes en muchas regiones. Llegado el siglo XV, habían sido expulsados de Alemania, Francia e Inglaterra, pero en España y Portugal aun gozaban de cierto privilegio, donde se convirtieron en prestamistas. Dado que no podían poseer tierras, desarrollaron una gran habilidad en los asuntos financieros. 


A fines del siglo XV fueron expulsados de España y Portugal, por lo que muchos se refugiaron en Holanda, Polonia y Turquía, mientras que otros tantos pretendieron escapar del peligro de la Inquisición instalándose en África o en América.

Antisemitismo en edad contemporánea
El francés Joseph Arthur de Gobineau escribe una teoría acerca de la superioridad de la raza aria. Describe al hombre ario, de origen nórdico germánico, y establecía que la mezcla de la raza aria con razas inferiores producía decadencia. Houston Chamberlain publicó el libro "Los Fundamentos del Siglo XIX", el cual ensalzaba la raza germana. Consideraba que "los judíos son maestros de la intolerancia, del fanatismo de la religión y del asesinato por religión, y apelan a la paciencia cuando se sienten muy oprimidos"El historiador Theodor Momsen decía: «Los judíos constituyen hoy día en Alemania el elemento de descomposición de nuestros clanes, como lo fueron anteriormente en el Imperio romano». En 1903 aparecen los Protocolos de los Sabios de Sion, un escrito que acusa a los judíos de planear una conspiración para dominar el mundo. El francés René Gantier sostiene que la raza judía deriva de las razas negra y amarilla. Jörg Lanz fue un monje austriaco que glorificaba la raza aria, describiendo a las "razas inferiores" como el producto de la relación entre Eva y un demonio.

Las Leyes de Núremberg en 1935 fueron el comienzo de la discriminación y persecución de los judíos en la Alemania nazi. Pretendían evitar la mezcla racial entre judíos y alemanes, condenando el matrimonio o la relación extramatrimonial. 

Adolf Eichmann, responsable directo de la Solución Final, pronunció la frase: «Daré saltos de alegría en la tumba, ya que el sentimiento de tener cinco millones de judíos sobre la conciencia es extraordinariamente tranquilizador», aunque tiempo después dijo que judíos no era la palabra, sino enemigos del Reich.

Motivos religiosos
En el primer milenio de la era cristiana persistió la creencia de que los judíos fueron los responsables de la crucifixión de Cristo. Consideraban que su castigo por el deicidio y el rechazo a convertirse a la fe cristiana era andar por el mundo sin poder asentarse en un sitio. En la Edad Media predominaban esta clase de ideas. Por ejemplo, se decía que los judíos robaban hostias consagradas a fin de profanarlas. Otra de las graves acusaciones fue la del libelo de la sangre, que hacia referencia a los crimenes realizados por judíos en los que empleaban sangre humana. Una de las difamaciones más atroces contra judíos fue la del secuestro de niños cristianos a los que crucificaban. El anti-judaísmo no fue exclusivo de los católicos, pues el mismo Lutero propuso una serie de medidas contra los judíos, como el quemar sus sinagogas, confiscar sus libros y expulsarlos.

Al conocerse los horrores del Holocausto, se realizó la Declaración Nostra Aetate en 1965, que proclama: «Aunque las autoridades de los judíos con sus seguidores urdieron la muerte de Cristo, las cosas que se llevaron a cabo en su Pasión no se pueden imputar indistintamente a todos los judíos que entonces vivían ni a los judíos de nuestro tiempo».

Motivos sociales y económicos 
A finales del siglo XIX surgieron cambios en Europa que afectaron la religión en el mundo occidental. Los europeos empezaron a abrazarse a la filosofía y la ciencia para encontrar respuesta a las interrogantes del hombre. Ni los adelantos en la ciencia ni el hecho de que hubiera judíos entre aquellos intelectuales supuso el fin del anti-judaísmo. Después de siglos de anti-judaísmo religioso, ahora era preciso que el prejuicio tuviera una base científica. A mediados del siglo XIX, la ciencia aportó "evidencia" acerca de la superioridad racial, afirmándose que los judíos (entre otros, como los gitanos) eran biológicamente inferiores.


El antisemitismo nazi tuvo sus bases en el anti-judaísmo medieval y en las propias ideas de Lutero, quien en 1542 publicó un libelo intitulado Contra los Judíos y sus Mentiras, acusándolos de ser usureros y ajenos a la nación germana. El odio por los judíos, sin tomar en cuenta las creencias religiosas, se debía también a que eran considerados extranjeros, sin derecho a poseer nada. 

En 1793, Johann Fichte afirmó que era necesaria la expulsión de los judíos como un medio de protección para Alemania y propuso una medida siniestra relacionada con la Solución Final de Hitler.

En Alemania no existía una conciencia nacional como en otros país, por lo que se buscó una identidad propia. En el ideal formulado los alemanes, basado en la superioridad de la raza nórdica, ideal donde los grupos minoritarios, como los judíos, no tenían cabida. Pero al estallar la Primera Guerra Mundial, fue preciso un ambiente de unión nacional para hacer frente a la guerra. El antisemitismo se suavizó en esta época.

Cuando se perdió la esperanza de ganar el conflicto, decayó la unión nacional y se intensificó la tensión social. Como tantas veces, los judíos fueron elegidos como chivos expiatorios, aun cuando habían participado en el frente. En 1920 se fundó el Partido Obrero Alemán, que posteriormente se convirtió en el Partido Nazi. Al termino de la Primera Guerra Mundial, Alemania entro en crisis, pues el Tratado de Versalles obligaba a los vencidos a someterse a unas condiciones humillantes. La crisis económica provocó que muchos alemanes quebraran. Fue entonces cuando se empezó a acusar a los judíos de aprovecharse de la crisis.




Bibliografía 
Sobejano, M. (1991). Antisemitismo. Diciembre 2016, de Mercaba Sitio web: http://www.mercaba.org

Sanderson, N.. (2004). El origen del anti-judaísmo, anti-semitismo y anti-sionismo. Diciembre 2016, de Puentes para la paz Sitio web: http://web1.bridgesforpeace.com/

http://jinuj.net/articulos/210/shoa.causasantisemitnazi.t.html

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